jueves, 7 de agosto de 2008

Otro Madrugonazo Más!

Luego de casi diez años de gobierno bolivariano revolucionario, creo que no es secreto para ningún venezolano que las pretensiones hegemónicas de “Yugo Chávez” no tienen límites. Una vez más, somos testigos de un fraude y un atentado contra la estabilidad democrática de la República, una falta de respeto para con los poderes públicos que conforman el Estado y una burla al pueblo venezolano, o, mejor dicho, 26 burlas a la constitución y 26 bofetadas al pueblo; pero ya a estas alturas del “proceso” pareciéramos estarnos acostumbrando a ello, y eso es lo que resulta preocupante.

Los diversos tipos de propiedad, la creación de las Milicias Bolivarianas como Ejército privado al servicio del Presidente de la República, así como el contenido de la recién promulgada Ley de Administración Pública, que le permite al Ejecutivo designar “dedocráticamente” funcionarios públicos a su conveniencia, son cuestiones que fueron rechazadas ya el pasado 2 de diciembre mediante el voto popular, y el volver simplemente a proponer algo que fue rechazado por la mayoría electoral del país es ilegal y, por demás, inmoral, pues alguien que se dice demócrata, y que además afirma creer en la Democracia Participativa, no puede simplemente “participarle” al país que un día amanecimos mágicamente con 26 nuevas leyes, cuyo contenido no es conocido ni siquiera por el escuadrón de “levantabrazos” de la Asamblea Nacional que se hacen llamar Diputados, pues, según Carlos Escarrá, los Decretos-Leyes fueron discutidos en Consejo de Ministros. Además, llama la atención la actitud irresponsable de muchos parlamentarios que, ante este tema, dan las ya acostumbradas declaraciones adulantes al mandamás de Miraflores y las esperadas declaraciones favorables al “paquetazo”, aún cuando no conocen el contenido de las leyes promulgadas.

Llama mucho la atención, además, que en un organismo del poder público en el que el debate debería ser la prioridad, donde el debate debería ser cuestión del día a día, donde el debate debería estar siempre presente sobre todos los temas de política nacional, como lo es el Poder Legislativo, su presidenta, ante la petición de uno de los diputados de revisar y discutir las leyes del paquete, afirme que “no hay nada que discutir” y dé Fe absoluta en que el contenido de las leyes se ajusta a derecho y es constitucional, aun cuando alguno de los títulos resulte sospechoso por incluir a la “Fuerza Armada Nacional”, siendo este un tema extremadamente delicado y de sumo cuidado en su reglamentación.

En pocas palabras, los venezolanos hemos sido testigos una vez más de arbitrariedades y aberraciones gubernamentales, pues el conjunto de leyes recién promulgadas por el ejecutivo, en ejercicio de los poderes que le otorga la Ley Habilitante aprobada por la Asamblea Nacional, lo único que hace es darle más poder al poder, más poder a un indivíduo y más poder a quien ha demostrado tener pretensiones totalitarias y absolutamente centralistas, y ha violado en reiteradas ocasiones la Constitución, cuya redacción fue solicitada por él mismo, y un sin fin de leyes que rigen el correcto funcionamiento e independencia de los poderes públicos que conforman el debilitado estado venezolano. Son 26 leyes antidemocráticas, 26 leyes que burlan la voluntad popular venezolana, 26 leyes que violan la constitución vigente: 26 leyes de “mierda”.

viernes, 25 de enero de 2008

Una Serie de Eventos Desafortunados

Suena como nombre de película y, de hecho, lo es, pero creo que el título va muy acorde con la sucesión catastrófica de hechos para el gobierno por la que se vio marcado el año que acaba de cerrar su ciclo, para darle paso a uno, que no promete nada mejor ni para el gobierno, ni para nosotros como ciudadanos venezolanos. Para muchos todo lo ocurrido marca el inicio del fin, la debacle de este gobierno revolucionario, o más bien involucionario. Para otros entre los cuales me incluyo, sólo son una serie de coyunturas que lo que han contribuido es a generar un clima de ingobernabilidad en el país, además de producir una serie de daños económicos, políticos y sociales que tomará mucho tiempo reparar.

El año 2007 empieza con una victoria para el actual hombre de la silla de Miraflores, una victoria por un minúsculo margen ante el candidato presidencial de la oposición Manuel Rosales, pero además con una serie de advertencias desde 2006 en contra de un canal emblemático para todos los venezolanos, RCTV, cuya concesión vencía en mayo de ese año y amenazaba con no renovarla, lo que significaba un inevitable cierre del canal. El Estado Venezolano tiene la potestad de renovar las concesiones que le de la gana y eso hay que tenerlo claro, pero siendo Radio Caracas el único canal de oposición frontal a la actual gestión, esta decisión parece sospechosa.

La “no-renovación” de la concesión a RCTV, significó la salida relativa de un enemigo para el gobierno, relativa porque el canal sigue llegando a los hogares venezolanos a través de los distintos servicios de televisión paga. Pero no todo es perfecto, al mejor estilo de la Ley de Inercia de Newton, este atentado contra la libertad de opinión en Venezuela, el cierre de un medio de comunicación con más de cincuenta años de trayectoria en el país, pareció ser el estímulo que hacía falta para despertar a un monstruo que había estado dormido durante 7 años. Los estudiantes, que toman las calles el 25 de mayo, dos días antes del cierre, y no el 28 como todo el mundo piensa, y que además han sido la piedrita en el zapato para que la revolución siga avanzando “a paso de vencedores”.

Luego, el anuncio de un Proyecto de Reforma Constitucional que, ni era reforma ni era constitucional, atentaba contra todos los principios y valores democráticos de la nación e incluía muchos artículos peligrosos para la “profundización del socialismo” que no se donde está. Nuevamente los estudiantes tomamos las calles, en una intensa campaña de concientización sobre la magnitud de lo que estábamos enfrentando, y a pesar de todas las provocaciones, obstáculos y ocasional represión por parte de los cuerpos de seguridad, no bajaron la mirada y no perdieron el norte de lo que querían lograr, todo el esfuerzo, se tradujo en los resultados que todos conocemos del 2D. Al fin una victoria, “pírrica” según algunos, pero todos sabemos en el fondo, que la realidad fue otra y que el margen no era tan estrecho.

Finalmente, la última torta del “escuadrón metelapata”, la dichosa Reconversión Monetaria, el Bolívar Fuerte, la bendita “corrida de coma” y el redondeo que, contrario a lo que fuentes oficiales expusieron al respecto, ha traído un alza en los precios de los productos, cosa que se veía venir, lo que significa un aumento en el costo de la vida, que además se traduce en un aumento de la inflación. Esto produce un aumento en la Unidad Tributaria el cual, por cierto, ya se dio a principios de año, la suma de todo esto, producirá una inminente devaluación del Bolívar ante el Dólar lo que sin duda torpedea lo que más le duele al ciudadano de a pié: el bolsillo. Todo esto, aunado al escándalo del maletinazo, la bochornosa actuación de Hugo Chávez como mediador ante las FARC, y la constante regaladera a otros países mientras en Venezuela hay escasez y una creciente crisis económica, es decir, además de que no se puede comprar, no hay que comprar, dejan muy mal parado al gobierno, tanto nacional como internacionalmente.

Ya para concluir, este año se proyecta como un año negro, económicamente hablando, y aún más negro para los adversos al Primer Mandatario Nacional, tenemos una oposición que no termina de ponerse de acuerdo y continúan en el mismo plan del “quítate tu pa' ponerme yo”, muy pocos líderes que gozan de credibilidad y apoyo popular, un inminente escenario electoral donde se verá la tradicional “golpiza de candidaturas” ya que al parecer, los políticos no terminan de entender que si vamos divididos, no llegamos. Pero como dicen por ahí, “como vaya viniendo, vamos viendo”, lamentablemente así se ha manejado la política en los últimos años, con reacción en lugar de acción y, mientras siga siendo así, no saldremos de este laberinto en el que nos vemos atrapados todos los venezolanos.