Compañeros, compatriotas, camaradas, no tan camaradas, escuálidos golpistas y socialistas bolivarianos, venezolanos todos. Ayer, 15 de febrero, fuimos testigos de un proceso electoral transparente pues, aunque fuimos víctimas nuevamente del grosero ventajismo oficial, ambos bloques, todos los actores políticos que intervinieron en este acto comicial, reconocieron los resultados dados por el árbitro, la celebración se dió de manera pacífica y quienes no ganamos esta vez, sencillamente nos recogimos temprano a reflexionar o a pasar el trago amargo que significa la pérdida de la alternabilidad democrática de la República.
Fuimos testigos además, de un hecho realmente grotesco, cuando un funcionario público rompió el comprobante de votación ante la mirada estupefacta de todo el país, cometiendo un delito electoral y, además, por partida doble cuando el Presidente de su mesa electoral le permitió votar nuevamente, delitos que son una muestra de lo que nos tocará vivir indefinidamente con este régimen. Aún cuando se supone que los funcionarios públicos del calibre de Tarek William Saab, quien tiene un cargo de Gobernador, deberían cumplir y hacer cumplir las leyes de la República Bolivariana de Venezuela, últimamente han sido los primeros en romperlas, en violarlas y en burlarse vilmente del pueblo que los eligió para el cargo que ocupan, ultrajando cada vez que pueden normativas establecidas, algunas, por ellos mismos.
Resulta realmente preocupante la inmadurez que aún tiene el pueblo venezolano, lo rápido que olvidan y lo lento que aprenden. La capacidad de hacer de todo un chiste no siempre es buena, a veces nos tomamos a la ligera cosas muy serias y, muchas otras veces, no entendemos la complejidad de las cosas. Todo esto fue comprobado ayer con los resultados que obtuvimos, aprobando así una "enmienda constitucional" mediante el voto popular. El pueblo pareciera no entender que lo que estaba en juego, no eran las misiones, que siempre me han parecido una idea excelente que nunca ha funcionado correctamente, no era la "Revolución", no es el gobierno de Chávez pues aún le quedan 4 años de mandato constitucional o bueno, ahora, 4 años de este período constitucional. Lo que estaba en juego va mucho más allá de eso, va mucho más allá de lo que es tangible. Lo que estaba en juego no era cuestión de revolucionarios ni de escuálidos, no era cuestión de golpistas, no era cuestión de ricos y pobres, era un tema de todos los venezolanos, un tema de todo el pueblo, era cuestión de valores y principios democráticos básicos para cualquier país que se considere de tal manera, tan básico como garantizar la alternabilidad en los poderes, garantizar que no sea una misma persona ni un mismo partido se mantenga demasiado tiempo en el poder, evitando así los períodos hegemónicos y oligarquías del pasado. Este principio fundamental de la democracia era el único que nos quedaba, pues ya sabemos cómo está la independencia de poderes en Venezuela, no existe.
Todo aquello, aunado a una abstención que, esta vez, aumentó a un poco más del 30% de los electores inscritos, que son los peores en este cuento, muchos de ellos seguramente se quejan de la situación del país y es curioso que no hagan nada para cambiarla, es lamentable que no participen en la lucha por devolver a Venezuela la paz, los valores y los principios de nuestros fundadores, pero ese 30% de abstención, es un mensaje muy claro para los actores políticos, ese 30% representa un gran número de ciudadanos venezolanos que no se convencieron del discurso opositor y tampoco se dejaron apabullar por la enorme maquinaria propagandística del oficialismo. Lo que quiere decir que las 3 R de las que habla Chávez, deberían ser aplicadas por la oposición pues, por alguna razón, a ese 30% de la población no le está llegando nuestro mensaje. Debemos Revisar nuestra estrategia y ver qué estamos haciendo bien y qué no está funcionando, para así Rectificar y enmendar nuestros errores para replantear la estrategia y Reimpulsar la maquinaria opositora, sólo así podremos dar un paso más al frente. De lo contrario, tendremos corrupción indefinida, ineptitud indefinida, inseguridad indefinida, división indefinida y despilfarro indefinido del dinero del estado hasta el 2000Siempre. La pregunta ahora es, ¿estás dispuesto a soportarlo?.
Fuimos testigos además, de un hecho realmente grotesco, cuando un funcionario público rompió el comprobante de votación ante la mirada estupefacta de todo el país, cometiendo un delito electoral y, además, por partida doble cuando el Presidente de su mesa electoral le permitió votar nuevamente, delitos que son una muestra de lo que nos tocará vivir indefinidamente con este régimen. Aún cuando se supone que los funcionarios públicos del calibre de Tarek William Saab, quien tiene un cargo de Gobernador, deberían cumplir y hacer cumplir las leyes de la República Bolivariana de Venezuela, últimamente han sido los primeros en romperlas, en violarlas y en burlarse vilmente del pueblo que los eligió para el cargo que ocupan, ultrajando cada vez que pueden normativas establecidas, algunas, por ellos mismos.
Resulta realmente preocupante la inmadurez que aún tiene el pueblo venezolano, lo rápido que olvidan y lo lento que aprenden. La capacidad de hacer de todo un chiste no siempre es buena, a veces nos tomamos a la ligera cosas muy serias y, muchas otras veces, no entendemos la complejidad de las cosas. Todo esto fue comprobado ayer con los resultados que obtuvimos, aprobando así una "enmienda constitucional" mediante el voto popular. El pueblo pareciera no entender que lo que estaba en juego, no eran las misiones, que siempre me han parecido una idea excelente que nunca ha funcionado correctamente, no era la "Revolución", no es el gobierno de Chávez pues aún le quedan 4 años de mandato constitucional o bueno, ahora, 4 años de este período constitucional. Lo que estaba en juego va mucho más allá de eso, va mucho más allá de lo que es tangible. Lo que estaba en juego no era cuestión de revolucionarios ni de escuálidos, no era cuestión de golpistas, no era cuestión de ricos y pobres, era un tema de todos los venezolanos, un tema de todo el pueblo, era cuestión de valores y principios democráticos básicos para cualquier país que se considere de tal manera, tan básico como garantizar la alternabilidad en los poderes, garantizar que no sea una misma persona ni un mismo partido se mantenga demasiado tiempo en el poder, evitando así los períodos hegemónicos y oligarquías del pasado. Este principio fundamental de la democracia era el único que nos quedaba, pues ya sabemos cómo está la independencia de poderes en Venezuela, no existe.
Todo aquello, aunado a una abstención que, esta vez, aumentó a un poco más del 30% de los electores inscritos, que son los peores en este cuento, muchos de ellos seguramente se quejan de la situación del país y es curioso que no hagan nada para cambiarla, es lamentable que no participen en la lucha por devolver a Venezuela la paz, los valores y los principios de nuestros fundadores, pero ese 30% de abstención, es un mensaje muy claro para los actores políticos, ese 30% representa un gran número de ciudadanos venezolanos que no se convencieron del discurso opositor y tampoco se dejaron apabullar por la enorme maquinaria propagandística del oficialismo. Lo que quiere decir que las 3 R de las que habla Chávez, deberían ser aplicadas por la oposición pues, por alguna razón, a ese 30% de la población no le está llegando nuestro mensaje. Debemos Revisar nuestra estrategia y ver qué estamos haciendo bien y qué no está funcionando, para así Rectificar y enmendar nuestros errores para replantear la estrategia y Reimpulsar la maquinaria opositora, sólo así podremos dar un paso más al frente. De lo contrario, tendremos corrupción indefinida, ineptitud indefinida, inseguridad indefinida, división indefinida y despilfarro indefinido del dinero del estado hasta el 2000Siempre. La pregunta ahora es, ¿estás dispuesto a soportarlo?.